Zona Reservada

En algunas circunstancias es mejor dejar que el tiempo acomode los sentimientos y las sensaciones en su sitio antes de hablar sobre ellas y sus consecuencias. Así se esquivan triunfalismos que a la luz de los hechos posteriores resultan en lamentables ejercicios de fracaso. La declaración de la Zona Reservada Bosque de Zárate es, a mi entender, una de esas circunstancias.

Estuve tentado a escribir sobre este tema con la natural alegría desbordada que un hecho así amerita. Su promulgación pone un paréntesis a cerca de 50 años de intentos por darle algún tipo de protección legal al bosque que tantos montañeros limeños conocemos y disfrutamos. Los primeros en hacerlo fueron los esposos alemanes María y Hans Koepcke en los años 60. A ellos les siguió una larga lista de notables personajes ligados a la conservación en el Perú que, casi a una por década, lanzaron propuestas en su mayoría detalladas, coherentes y, sobretodo, justificadas, para alcanzar el tan ansiado estatus de conservación. Todas sin embargo cayeron en el saco roto de un Estado que aún no poseía el marco legal idóneo o las ganas suficientes para sacar adelante estos proyectos.

Hoy sin embargo, pasado ya más de un mes de producido el hecho –se publicó la resolución en El Peruano el 14 de octubre último-, la tentación de la euforia ha perdido ante la moderación y la razón. Vamos al punto.

Primero decir que este hecho es producto, como es obvio, de la confluencia de una serie de factores que llevaron a él. Casualidades dirían algunos. Prefiero llamarlas frutos porque eso es el resultado del trabajo y la dedicación.

Desde hace ya unos meses nuestra compañera del Grupo de Apoyo al Bosque de Zárate –ya hablé de este tema en el post anterior-, Anabel Dongo Pretel, venía insistiendo en conseguir una reunión entre el ministro del ambiente, don Antonio Brack, y los representantes de la comunidad campesina de San Bartolomé, la posesionaria en la práctica de los terrenos del bosque. Anabel, que ha demostrado con esta iniciativa tener una gran visión a largo plazo sobre cómo se acomodan las fichas en la política –porque esto es política finalmente-, tenía como objetivo refrescar la memoria de la autoridad máxima sobre conservación peruana acerca del estado del bosque y ver cómo, si era la propia población local la que llevaba el tema al despacho ministerial, podían meter el hombro en la noble causa que es proteger a esta pequeña comunidad arbórea colgada entre cerros.

Como también se comentó en el post anterior, uno de los objetivos que nos pusimos en un principio como Grupo de Apoyo era proponer a la comunidad campesina la creación de un Área de Conservación Privada –ACP-. Nuestro amigo Bruno Monteferri de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental evaluó la situación y detectó que, al no tener título de posesión por problemas limítrofes, la comunidad no podía convertir el bosque en una ACP.

En función de eso una de las grandes metas del encuentro con Brack era conseguir algún apoyo institucional para mover el tema de la titulación. Y efectivamente a Anabel no le falló el ojo ni el cálculo.

Como mi amigo Rodrigo Mires, miembro de nuestro colectivo y presente en esa reunión, me comentará, Brack, cuando escuchó los motivos de la visita, decidió poner manos a la obra y le brindó todo el apoyo a la comunidad en sus trámites legales. Pero la cosa no quedó ahí y, viendo el deseo de la CC por formar una ACP en la zona, decidió ir un paso más allá.

Una firma importante: los comuneros de San Bartolomé firmando la conformidad con la propuesta del SERNANP para crear la Zona Reservada Bosque de Zárate.

Una firma importante: los comuneros de San Bartolomé firmando la conformidad con la propuesta del SERNANP para crear la Zona Reservada Bosque de Zárate.

A los pocos días la noticia nos cogió a todos los del Grupo de Apoyo por sorpresa. El SERNANP –Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado – había propuesto a la comunidad crear la Zona Reservada pero bajo el compromiso de que la comunidad, en un plazo lo más breve posible, presente su expediente de ACP.

Y así llegamos al 14 de octubre con la resolución ministerial. N° 195-2010- MINAM creando la Zona Reservada Bosque de Zárate. Un logro que hasta le mereció al bosque salir en la portada de El Comercio –con foto de mi amigo Rodrigo mal acreditada a mi, así es el decano pues-.

El golpe psicológico de este nombramiento es absoluto. Un verdadero KO al desanimo de quienes a veces vemos todo cuesta arriba. La alegría sin duda es justificada. Pero después de la alegría, ¿qué?

Como todo golpe de efecto, este también tiene su tiempo de latencia hasta su progresivo debilitamiento. En estos momentos estamos todavía en el tope de la ola y hay que aprovecharla. Por ese motivo, porque lo más bravo está aún por venir y porque en términos prácticos la Zona Reservada no asegura mucho, me atrevo a decir que no hay ya nada más que celebrar. A partir de este momento solo nos queda esforzarnos y encontrar la forma de movilizar a la población de San Bartolomé para ver el potencial de una ACP como parte de su  proyecto de desarrollo a largo plazo. De lo contrario la Zona Reservada se revertirá, desaparecerá y será solo un triste capitulo más de esa larga saga de intentos infructuosos. Y quizá el más deprimente de todos por haber contado éste en particular con lo que ningún otro tuvo: marco legal ideal, fuentes de cooperación financiera en abundancia, buenos referentes de ACPs a lo largo de todo le país, apoyo del Estado y, lo más importante, un bosque de Zárate que sigue pidiendo ayuda a gritos.

Parte del trabajo se dio con los alumnos del colegio de San Bartolomé. Proyectos como este también pueden ser parte de lo que entendemos como  por montañismo.

Parte del trabajo se dio con los alumnos del colegio de San Bartolomé. Proyectos como este también pueden ser parte de lo que entendemos como por montañismo.

El colectivo montañero limeño puede jugar un rol importante y decisivo en este proceso pues somos nosotros, finalmente, uno de los pocos sectores de la sociedad que utiliza y se beneficia del bosque de Zárate de manera responsable y saludable para él. Si una ACP Bosque de Zárate se creara, tengamos por seguro que nosotros estaríamos dentro del grupo de cabecera que formaría su público objetivo potencial.

Por eso quiero hacer una referencia a un texto que leí hace unos meses y que se puede asociar a todo esto.  Era  el resumen del “Quinto Seminario de Espacios Naturales Protegidos y Deportes de Montaña” de España. Este evento es algo así como “FEPADI meets SERNANP”, es decir, el encuentro de la institucionalidad española de montañismo –la FEDME- con la institucionalidad española de la conservación de áreas naturales –su Ministerio del Medio Ambiente-. Para dejar las cosas claras la FEPADI es la Federación Peruana de Andinismo y Deportes de Invierno y en este blog ya se ha hablado varias veces sobre ella.

Me quedé pensando, a raíz de lo sucedido con el bosque y del texto en cuestión, sobre como la falta de institucionalidad resta grandes oportunidades al desarrollo, aún en casos minúsculos como al que hago referencia.

El bosque de Zárate cuenta con el apoyo concreto y efectivo del SERNANP y del MINAM. Si los montañistas tuviéramos como contraparte una federación de montaña fuerte y activa podríamos desempeñar un papel más progresista en este proyecto o similares. No dudo que la Asociación de Clubes de Montañismo del Perú –ACMP- lo va a tener cuando llegue el momento de tocarle las puertas –yo mismo lo pienso hacer dicho sea de paso- pero comprendo que una federación, ente avalado oficialmente por un Estado y con la consecuente presencia internacional que esto brinda, posee más capacidad de maniobra y mayores contactos a la hora de articular esfuerzos de cooperación externa. 

En el caso español la magnitud de la movida montañera es tal que les basta con solo mirar hacia adentro para encontrar apoyo financiero. Financiamiento intra territorial por decirlo de alguna manera. Pero en un caso como el peruano cuanto nos serviría, para realizar actividades como la del bosque de Zárate –pienso en apoyo de áreas protegidas de montaña-, ser representados por un organismo nacional que cuente con una red de contactos oficiales donde buscar el financiamiento que acá cuesta obtener solo entre nuestro gremio y entre nuestras fronteras.

Más allá de eso es interesante aprovechar el tema para analizar como el montañismo tiene un potencial enorme para el desarrollo de ciertas zonas donde no llega nadie más –salvo algunas minas-. Somos, en ese sentido, privilegiados pero a la vez dueños de una pequeña responsabilidad.

Los españoles, que bastante ventaja nos llevan en todo esto, son concientes del alto impacto que puede tener el montañismo en las áreas naturales y la capacidad de esta actividad para insuflar capital en las comunidades rurales. Por eso realizan seminarios y actividades como la señalada, para encontrar el equilibrio –o al menos buscarlo- entre el impacto mínimo y el desarrollo máximo.

Entre otras cifras monstruosas el texto habla de más de 100 000 personas federadas entre las distintas organizaciones de montaña regionales. 47 mil (sí, 47 MIL!) kilómetros de senderos señalizados. Y 30 millones de visitantes anuales a espacios naturales protegidos. Como para morirse de envidia.

Sin embargo lo más atractivo de esta pachamanca es que es el propio Estado español quien identifica el fenómeno y decide introducir la variable “montañismo” -no turismo de aventura ni términos huachafos como ese- es sus planes de aprovechamiento de espacios naturales. No en vano fueron las propias federaciones y clubes de montaña españoles los pioneros en el desarrollo de caminos de montaña acondicionados y orientados hacia la práctica de la actividad.

Visto así creo que está claro que lo que venimos tratando de hacer por el bosque de Zárate tiene ciertos paralelismos. Crear desarrollo local a través del turismo es finalmente la única forma de motivar la conservación real del bosque por la población de San Bartolomé y el montañismo posee esa peculiar cualidad –que le da su identidad propia- de tener mucho de deportivo pero a la vez algo de turístico.

A través de este blog y de otros tantos dedicados a la montaña, se ha hablado del rol inexistente de la FEPADI en el desarrollo de nuestra actividad. Ver como como hasta para proyectos tan pequeños como el nuestro tener una federación de montaña activa y eficiente hubiera podido marcar una diferencia pragmática, me hace regresar -”revisitar” dirían algunos fanáticos de los anglicismos- a eso  pensamientos.

Una federación podría articular con el Estado y con la comunidad local. Podría apoyar las actividades de sus federados e incluso dirigir parte de ellas. Podría promover mecanismos para que nuestro incipiente montañismo aporte a las poblaciones por las cuales transita. Podría hacer mil cosas, solo en ese aspecto tan menor. Ni que decir ya de lo plenamente deportivo, piedra angular de su existencia. Sin duda este es uno de los grandes temas pendientes que tenemos como colectivo y, aunque suene pesado, no se debería dejar de lado.

Para terminar quiero compartir, al margen del tenor general de este post,  parte del conocimiento –casi acervo- que la experiencia de trabajar de manera voluntaria ha dejado en mi y, creo, también en mis compañeros del Grupo de Apoyo. Son simples consejos, casi moralejas del Cuy Mágico, para todo aquel aventurado deseoso de llevar a cabo proyectos similares al nuestro -y si son en montaña mejor-.

1. Si eres voluntario, se humilde. Nadie te va a pagar y  vas a usar tu tiempo libre. Si quieres que el impulso dure más de lo que te tomó armar tu proyecto haz proyectos realistas. No te obceques en conseguir un objetivo que no es indispensable. Lo realista del proyecto, por su puesto, lo delimitas tú, ¿o qué creías?

2. Trabaja con lo que tengas a mano. Piensa primero en tus capacidades, en tus redes de contactos, en lo que tienes bajo tu control antes que esperar movilizar a 1000 personas. Eso te permitirá tener mayor seguridad de lo que puedes conseguir y hacer.

Aprovechar el apoyo de los estudiantes del colegio forma parte de aprovechar los recursos que tienes a mano. No todo se limita a tus propias capacidades.

Aprovechar el apoyo de los estudiantes del colegio formó parte de esa idea de aprovechar los recursos que tienes a mano. No todo se limita a tus propias capacidades.

3. Tú eres el jefe y también la última rueda del coche. Por lo tanto hazte a la idea de chambear duro si es que quieres acabar algún día y no dejar todo a medias.

4. Renueven constantemente su compromiso. Esta la digo en plural porque se aplica para quienes trabajan en equipo. Nada de compromisos a largo plazo. Acepta eso. La gente está aquí porque quiere pero también porque puede. Por lo mismo, en cuanto dejan de poder, adiós, no los ves más. En nuestro caso fuimos solo 4 personas las que estuvimos metidos de lleno en el asunto y el compromiso era algo que se asumía por actividad, no por todo el proyecto. Por ejemplo yo fui padre durante el proceso y ahí mismo deje de hacer muchas cosas que debía haber hecho.

5. Que alguien mantenga la flama viva. Eso es indispensable. Quieras o no van a pasar por momentos de inacción y dejadez –sino desanimo-. Es importante que al menos una persona mantenga el espíritu del proyecto y los deseos de llevarlo a buen puerto. Sino simplemente dejarán de comunicarse y todo quedará para el recuerdo mientras toman unas chelas.

6. Acepta avanzar despacio. O sea: calidad, precio, tiempo. Un pata me lo enseñó así y no le faltó razón: Si quieres calidad y poco precio –o casi cero si hablamos de voluntariado- no pidas velocidad de voto electrónico. Serás con suerte la ONPE de Magdalena Chú declarando a la alcaldesa un mes después de las elecciones. Pero avanzas.

7. Disfruta cada etapa del proceso. La oportunidad de aprender cosas nuevas bien vale la pena el esfuerzo pero además si la puedes pasar chévere mejor aún. En mi caso el único contacto que tuve con la montaña este año fue a través de este proyecto –¿o por qué creen que hablo de esto y no de mi ascenso al Pariacaca?-  y eso me motivó bastante.

8. Busca una causa noble. Es fundamental. Si no crees en lo que haces, ¿para qué lo haces? Al menos que te quede la satisfacción de hacer lo correcto.

Agrego además una eneseñanza  que merece destacarse de manera singular por tener un tinte medio pesimista.

Como todo trabajo que tenga como objetivo cambiar una realidad o al menos mejorarla, es mejor no hacerse grandes esperanzas y evitar predicar que vas a cambiar el mundo -como sí ocurre cuando lees el CV de muchas ONGs-

En nuestro caso en particular sabemos que el espacio entre poner unas señales –que es lo que venimos haciendo – e iniciar un verdadero proceso de conservación que consiga la regeneración del bosque y su salud para la posteridad es sencillamente abismal. Cuando nosotros terminemos nuestro proyecto el bosque seguirá degradándose pues conservarlo implica medidas de otra naturaleza que, para empezar, normen el acceso de cabras a la zona. Medidas más complejas y rigurosas sin duda, y con seguridad compromisos más fuertes que involucren el accionar de más gente, no solo de un grupo reducido de voluntarios. Y cuando digo más gente me refiero por supuesto a los propios comuneros, principales protagonistas del cambio.

Sin embargo, hablo en plural nuevamente porque creo es también el sentir de mis compañeros, nos quedan dos sensaciones positivas:

Una que hemos logrado movilizar mucho más de lo que calculábamos en un principio. Estar involucrados en el proceso que decantó en la creación de la Zona Reservada lo demuestra. Y la verdad hay mucho más que decir.

La segunda es que estoy seguro que sí servirá de algo implementar el circuito turístico para motivar a la población local en pro de la conservación del bosque.

En esta experiencia hemos conocido a mucha gente valiosa. Líderes locales interesados en proseguir la iniciativa y una población que antes de nuestra llegada no tenía mayor contacto con su entorno. Quizá la mejor experiencia al respecto fue el trabajo realizado con los alumnos del colegio de San Bartolomé y su Taller de Carpintería Metálica.

Grupo de alumnos y profe Venancio Huaringa del Taller de Carpintería Metálica del colegio 20581 de San Bartolomé posando junto a las señales.

Grupo de alumnos y profe Venancio Huaringa del Taller de Carpintería Metálica del colegio 20581 de San Bartolomé posando junto a las señales.

Ellos se encargaron de armar las señales en un arduo proceso de 4 sesiones donde el grupo sacrificó horas de clase –bueno, eso de “sacrificó” es solo un decir- para abocarse a la chamba de armar las señales. Nuestra intención con esta acción fue entablar un primer vínculo con los pobladores más jóvenes de San Bartolomé para sondear su imaginario y motivarlos a participar de manera activa por el cuidado de algo que les pertenece. Una experiencia muy bonita que nos dejó en claro que como Grupo de Apoyo nuestro trabajo llega a su fin con la entrega del proyecto del circuito turístico La Ruta del Bosque de Zárate a la comunidad pero que definitivamente vamos a continuar nuestra labor de una manera más formal y con objetivos más ambiciosos e integrales.

Esto nos lleva al final.

Aprovechando el marco del aniversario de la Comunidad Campesina de San Bartolomé este viernes 19 de noviembre se inaugura la ruta. Hago la salvedad que aún falta por instalar un último trecho de señales pero la efeméride lo amerita.

El horario todavía está por definirse pero será a una hora prudente. El ministro Brack ha prometido acercarse aunque tampoco lo puedo asegurar yo. El lugar es obviamente el pueblo de San Bartolomé, cuya entrada está a la altura de Tornamesa, en el kilómetro 55 – 56 de la carretera central.

Para mayor información me pueden contactar al 991375467 o a mi mail aldoarozena@hotmail.com, el jueves con seguridad tendré datos más exactos.

Todos están invitados.

7 pensamientos en “Zona Reservada

  1. Pingback: 16. Toma un año llegar a Checta « La montaña más esquiva del mundo

  2. Bueno ya conocia vuestro trabajo a traves del amigo Jose manuel Mamani, es estupendo, espero poder este verano 2011 conoceros, y si podemos echar una mano contad con nosotros

  3. Gracias por los comentarios a todos… las felicitaciones como siempre son para todo el equipo que formamos el Grupo de Apoyo… cuatro gatos que tratan de hacer lo que pueden… y como dice Angelica sorry por el texto tan entreverado… se me juntaron muchos temas y el sancochado me salio medio raro al final….slds

  4. Saludos y felicitaciones, Aldo, lo que cuentas es cierto: lo imposible es posible si se marcha lento y sin demasiadas pretensiones. No sé si te podamos acompañar a la inauguración de la ruta, en todo caso nos encantaría tener una nota tuya en soloparaviajeros.pe
    Un abrazo

  5. Felicitaciones Aldo, creo que hace un año atras nos encontramos en Bosque de Zàrate y comentaste algo sobre el particular y veo que has hecho una labor silenciosa pero muy importante para la conservación de este bello bosque natural, tan cerca de Lima que ahora creo muchos podrán recorrerlo, me imagino que estaremos para esa fecha.
    Saludos.
    Alejandro.

  6. Estimado Aldo, me gustaria conversar contigo sobre este tema tan importante… plis hagamos una reunion .. en lima… soy ass en turismo de la MPH, un abrazo.
    GABRIELA

  7. Post un poco largo y confuso, je je, pero nuevamente, ¡Felicitaciones!!!!!, espero ver pronto mi poste, claro, cuando pase la temporada de lluvias, Aldis, me debes un viajecito a San Bartolomé.
    Angélica.

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