Archivo de 2/10/08

6. Federación equis, publicado el 2 de setiembre de 2008

Octubre 2, 2008

Mi historia personal pasó por muchos años alejada del mundo institucional del montañismo. Por casi 10 años salí a la montaña con un pequeño grupo de amigos y con eso me fue suficiente. Pero el tiempo pasó y lentamente cada uno fue tomando rumbos distintos para dedicarse a otras cosas y a otras aficiones. Así llegó el 2006 y de pronto me di cuenta que me había quedado solo justo cuando más ganas tenía de hacer montaña. ¿Qué podía hacer para evitar que se me pase el tren? Había llegado a una encrucijada y tenía que darle solución. La respuesta, menos mal, acabó llegando sola.

 

Apu Raid 2007. Open Lima 2008.

 
El año 2000 había salido con una asociación de montañismo. Desde esa vez recibía religiosamente cada pocas semanas un boletín electrónico con información sobre sus próximas actividades. En verano del 2006, en medio de mi soledad, un mail anunciaba la realización de una actividad que me había gustado mucho en su momento y tenía ganas de repetir: Chontay – California, la caminata que une el valle de Lurín con el del Rimac a través de las quebradas secas que los separan y utilizando en buena parte del camino un antiguo camino pre Inca. Me apunte y un domingo de febrero estaba a las 7am parado en la puerta de un local de comida rápida de La Molina esperando a ser recogido. A partir de ahí el resto es otra historia. Algo así como Mi Vida de Montañista versión 2.0. Y no me arrepiento.

A pesar de la hepatitis del año pasado, de todo el tiempo dedicado a organizar mi matrimonio y de muchas otras circunstancias que me han mantenido alejado en los últimos meses de la montaña en su aspecto más activo, no puedo negar que esta ha sido una de las etapas más fructíferas de mi vida como montañista. He conocido gente realmente de primera, he ampliado bastante mi panorama sobre la montaña -y sobretodo la montaña en el Perú- y he participado en una serie de eventos que de otra forma jamás habría podido presenciar, los cuales me han llevado a cambiar mi percepción sobre esta actividad apasionante, asumiéndola en una dimensión mucho mayor, donde he aprendido a reconocer que yo me muevo solo en un espacio muy reducido.

Para mi el montañismo ha sido, por sobretodo, una actividad recreativa. Voy a la montaña a pasarla bien, a divertirme. Tiene por supuesto aspectos deportivos, de turismo y de experiencia cultural pero no por eso deja nunca de ser una cuestión lúdica. Sin embargo, como la diferencia existente entre quien corre tabla por placer y, por ejemplo, Gabriel Swayne o Sofía Mulanovich, las actividades de montaña también pueden convertirse en competencia. Muchos odian asociar el montañismo con la competencia pero, para bien o para mal, la unión de estos dos conceptos existe y alrededor del mundo se realizan eventos de distintas disciplinas como son los raids de aventura, los campeonatos de escalada deportiva y escalada en hielo artificial o las carreras por montaña, amén de un largo etcétera. El Perú no es ajeno a esto y solo en Lima desde el 2007 he podido presenciar o enterarme de al menos 6 competencias distintas. 6 eventos de donde salieron 6 ganadores que también merecen llamarse deportistas.

Todos estos eventos fueron organizados o contaron con el apoyo de las diversas asociaciones, clubes o gente ligada a la montaña. Por citar algunos recuerdo el Apu Raid 2007 de la Asociación Aire Puro o el Open Lima de Escalada Deportiva 2008 organizado por el rocódromo BaseCamp y la Asociación de Clubes de Montaña del Perú (ACMP). Todos, me consta, fueron partos complicadísimos donde las responsabilidades fueron asumidas muchas veces ad honorem por cuenta de gente que ama su deporte y tiene ganas de conseguir para él un estatus similar al ganado por la tabla. O sea hacer del Perú un país reconocido no solo por sus ventajas geográficas si no también por sus campeones.

Guardo aún recuerdo en la memoria de la tremenda demostración de habilidad realizada por el ancashino Andrei Matta en el Open Lima. No se cual es el nivel de Andrei en escalada. No se si puede alcanzar rutas de dificultad 8b, 8c o más pero sí estoy seguro de su potencial. No dudo ni un instante de su pasta de campeón pero me frustra ver como su talento no es explotado por la falta de medios. Si existen a nivel latinoamericano, gente como Andrei debería representarnos en competencias y esto lo replicaría no solo en escalada deportiva sino en todas las demás actividades relacionadas con la montaña. Sin embargo para que deportistas así puedan aspirar a más hace falta un trabajo profundo y a largo plazo donde todos tenemos un rol que cumplir.

Me remito nuevamente al caso de la tabla, tema donde no soy un experto pero cuyo desarrollo es claro incluso para quienes vemos las cosas desde fuera. Somos un país con excelentes playas. Tenemos tradición de varias décadas de práctica de este deporte. Hay una industria que creció poco a poco a su alrededor produciendo tablas, trajes, ropa y demás productos. Existen academias donde se enseña a correr. Hay medios de comunicación dedicados al tema -alguno incluso con varias décadas de publicación-. Los medios masivos lo asumen como un deporte más. Hay campeones locales, continentales y mundiales. Junto con ellos hay muchos auspiciadores. Y si no me equivoco -y este es el punto medular de esta columna- hay una Federación Peruana de Tabla activa y responsable.

En el montañismo tenemos muchos de los ingredientes antes citados. Tenemos clubes, empresas y negocios de montaña. Condiciones geográficas de sobra. Algunos medios de comunicación difunden nuestros logros e incluso tenemos ya héroes reconocibles. Hay tradición e incluso una cultura milenaria que se desarrolló en nuestras montañas. Entonces, si somos tan parecidos, ¿por qué la cosa no termina de despegar? Hay muchos motivos y entre ellos algunos fundamentales. Uno de esos es nuestra federación.

Sí. El montañismo, aunque no lo crean, tiene federación. Al menos en la teoría. Su nombre oficial es Federación Peruana de Andinismo y Deportes de Invierno (FEPADI) y, a pesar de la tentación, no podría acusarla de inactiva. Ha apoyado, por ejemplo, al snowboard y al sandboard. Ha luchado por permitir el acceso de los deportistas federados al Parque Nacional Huascarán sin necesidad de contratar agencias comerciales como lo deben hacer los turistas. Ha respaldado alguna competencia de escalada en Huaraz. Forma parte de algunas instituciones internacionales como la Federación Internacional de Esquí o la Unión Panamericana de Asociaciones de Montañismo y Escalada e incluso actualmente postula a la Federación Internacional de Escalada Deportiva donde, además, participa en sus asambleas. Sin embargo yo, como montañista común y corriente, como uno más del montón y como estoy seguro mucha gente más, no me siento para nada representado. Me explico con algunos ejemplos.

Su link en el portal del IPD muestra las últimas noticias del acontecer de la federación. Las 5 publicadas son sobre Richard Hidalgo. No hay más. Ojo, Richard Hidalgo se merece ese protagonismo, no lo pongo en duda. Lo de él tiene ribetes de épico, no solo a nivel deportivo si no también por la tremenda lucha por financiar cada viaje pero, salvo unos pasajes comprados por el IPD, no veo nada más hecho por la FEPADI para apoyarlo. No se ustedes pero yo no creo que toda la actividad de una Federación se sustente en un solo representante cuya gesta es la típica del deportista peruano que se bate solo para conseguir sus objetivos. Continuemos.

Visito su página web (www.fepadi.org) y me sigo sorprendiendo. LA FEPADI se continúa llamando Federación de Andinismo y Deportes de Invierno pero aparentemente hubo un cambio en los deportes que la conforman. Desde el 2007, bajo el mismo nombre, representa a la escalada deportiva, los deportes de invierno (es decir todas las modalidades de esquí, el snowboard y un largo etcétera) e, increíblemente, a los deportes de deslizamiento como el skateboard o el sandboard. O sea un sancochado deportivo.

¿Qué pueden tener en común la escalada deportiva, los deportes de invierno -que aunque casi no se practiquen en nuestro país si tienen derecho a estar federados- y el skateboard como para reunirlos bajo una misma dirigencia? ¿Dónde se fue el componente andinismo? ¿Dónde quedó la montaña? ¿Cómo una federación que se autodenomina de Andinismo -o sea de Montañismo que es a grandes rasgos lo mismo- pasa olímpicamente de actividades tan fundamentales como la caminata, la escalda en roca o la alta montaña y encima se llena la boca hablando de Richard Hidalgo?

Esta es una federación a la carta, donde una serie de disciplinas que tienen poco o nada que ver entre si están agrupadas a la de dios y donde no importa, por eso mismo, como te acabes llamando y mucho menos que haces por el bien de ellas. El IPD permite esto y ahora entiendo porque no me siento representado: Tengo federación pero a la vez no tengo federación.

Si en algún momento aspiramos a que el montañismo llegue a tener su propio boom, como lo ha tenido ya la tabla, vamos a necesitar un ente oficial. Una organización que se encargue promocionarlo, que certifique sus competencias creando estándares para las mismas, que avale a sus deportistas en el extranjero para tener nuestros propios campeones mundiales, que consiga convenios con instituciones del exterior o que, por ejemplo, nos haga finalmente miembros de la UIAA (Federación Internacional de Montañismo y Escalada) como lo son todos los países andinos con oferta de montaña que se respetan salvo nosotros y Bolivia. Es decir vamos a necesitar una federación de verdad donde participen aquellos involucrados en la montaña.

En lo personal yo le propondría a la FEPADI que deje de escoger deportes sin lógica. Si va a llamarse Federación de Andinismo al menos que se preocupe por la montaña incluyendo a los deportes históricamente asociados a ella como son la escalada clásica, la caminata o la alta montaña. Si no piensan hacerlo mejor dejar de usar el término y dárselo a quienes sí quieren hacer algo por él. De pasada no harían tampoco mal en liberar a la escalada deportiva de su manejo para que pase a formar parte de una federación que vele por el montañismo pues, aunque a nivel mundial es cada vez una actividad con mayor independencia de la escalada en roca, hay mucha más relación entre esta y el montañismo que con, por ejemplo, el sandboard, ¿o no?

Finalmente la mejor solución siempre pasa por rectificar el rumbo. Haciéndole honor a su nombre y al motivo de su creación, la FEPADI podría actuar con coherencia y convocar a los muchos clubes de montañismo del país. Con eso ya bastante se avanzaría. Ahí, en esos clubes y asociaciones, está la gran masa de practicantes de estos deportes y es a ellos a quienes se debe incluir. Quizá, para empezar, podrían visitar de vez en cuando eventos como los citados líneas arriba porque si estuvieron, yo al menos no los vi.